Organización administrativa
Defino dónde vive cada cosa y mantengo el día a día al día: plazos, pendientes y seguimiento.

Asistente Virtual · Gestión administrativa
Tu negocio merece organización. Tú mereces tranquilidad
Soy Sara Martínez y me ocupo de la facturación, la documentación, el correo y el seguimiento del día a día. Tú te quedas con las decisiones; yo, con la gestión.
¿No sabes qué tareas soltar ni cuántas horas de apoyo necesitas?
En menos de 10 minutos, el Mapa de la Tranquilidad te ayuda a identificar qué está ocupando tu tiempo y a calcular de forma orientativa las horas de apoyo que podría necesitar tu negocio.
Descubrir mi mapaQuizá te resulte familiar
Facturas pendientes de emitir, documentación sin archivar y una asesoría esperando papeles.
Abres la bandeja para responder una cosa y acabas dos horas después sin haber avanzado en lo tuyo.
Si tú no te acuerdas, no se hace. No hay un sitio donde consultar en qué punto está cada asunto.
Experiencia
Durante tres años llevé la administración de un negocio en propiedad, con formación previa en Administración y Finanzas. Sé lo que significa que la asesoría espere documentación, que una factura se quede sin reclamar o que un asunto dependa de que alguien se acuerde.
Conocer mi historiaEn qué te ayudo
Es el trabajo que sostiene el resto: si la administración está al día, todo lo demás se decide con información fiable.
También puedo asumir atención al cliente, apoyo comercial y cierre de ventas, o una web sencilla para tu negocio, como servicios complementarios.
Defino dónde vive cada cosa y mantengo el día a día al día: plazos, pendientes y seguimiento.
Facturas emitidas y registradas, proveedores reclamados y la asesoría con lo que necesita a tiempo.
Una estructura clara para encontrar cualquier documento en segundos.
Clasifico lo que entra, respondo la gestión y te dejo señalado solo lo que decides tú.
El proceso
Antes de proponerte nada necesito conocer cómo trabajas, qué está ocupando tu tiempo y dónde necesitas apoyo.
No se trata de delegarlo todo. Definimos qué puedo asumir, con qué dedicación y desde cuándo.
Organizamos la información, la comunicación y el seguimiento para que ambas sepamos en todo momento qué está pasando.
Avanzo con criterio propio y te consulto lo que realmente requiere tu decisión. Dejas de supervisar aquello que ya has delegado.

Escríbeme y cuéntame cómo funciona hoy tu día a día. Te diré con sinceridad si puedo ayudarte y de qué forma.
Cuéntame qué necesitas